Poner a salvo más vidas y resguardar las infraestructuras y activos es algo que se puede hacer con unos minutos o segundos de ventaja que nos dan las alarmas anticipadas.
Al contar con una alarma preventiva podemos generar acciones como cerrar tuberías de gas, químicos y apagar fuentes de corriente, con el fin de evitar daños estructurales y en activos tras la inundación, tales como los ocasionados por cortocircuitos o propagación de químicos corrosivos o dañinos.
Un sistema de alerta temprana diseñado correctamente ayuda a salvar vidas, puestos de trabajo, tierras e infraestructuras, y contribuye a la sostenibilidad a largo plazo.
Image from Universidad De La Salle